Deixovos o artigo escrito por Luis Toxo (compañeiro do Grupo Parlamentario Socialista) nas páxinas de opinión de La Voz de Galicia:
“Se cuenta de Eugenio d’Ors que una vez terminaba un artículo o escrito suyo, se lo solía leer a su ama de llaves, y si esta buena mujer decía entenderlo bien, se marchaba airado a su despacho con el objeto de «oscurecerlo un poco». «Las ideologías ya no son necesarias», explicaba en su tesis Fukuyama. «¡Es la economía, idiota!», gritaba Clinton a Bush padre.
Es la economía el auténtico y verdadero motor del progreso, el discurso válido, el pensamiento único, la opción exclusiva? Y quizás, impregnados y desorientados por todo ello, hacemos con naturalidad discursos técnicos complejos, oscuros también, y poco comprensibles para los ciudadanos, que no hacen más que esconder en nuestro caso cierta perplejidad intelectual huérfana de ideología.
La política seguida por los conservadores que gobernaron en España y en Galicia en relación con la vivienda y el suelo es un buen ejemplo de lo antedicho. Aplicaron sin complejos estas políticas reduccionistas en relación con la vivienda y el suelo durante más de diez años. Así, «los bajos intereses bancarios y un territorio que puede urbanizarse en casi su totalidad van a permitir construir mucho y facilitar el acceso de todos a una vivienda digna y adecuada. ¡Esa es la solución!», según Álvarez Cascos.
Y, como si de patatas se tratara, se ajustó a la conveniencia del mercado la construcción de viviendas de precio libre -olvidando las de protección- y llegamos a batir marcas europeas superando a las construidas en un año en Francia, Alemania y el Reino Unido juntos, naciones que disponen entre las tres de una población cuatro veces superior a la nuestra.
Fue una decisión que no tuvo en cuenta ni a las ciudades ni al país, porque siendo las ciudades el «hogar común» del que nos hablaba el profesor Tierno Galván, se desordenaron los espacios de convivencia públicos y se desvertebraron los territorios de nuestra comunidad, sin discutir qué tipo de crecimiento y de capitalismo queríamos: si derechos, cohesión; planificación rigurosa; respeto medioambiental, etcétera, o mercancías y recursos económicos para unos sectores concretos.
Ahora, un Gobierno de coalición en Galicia plantea desde hace tres años la necesidad de disponer de un planeamiento inexistente hasta la fecha, de garantizar una calidad mínima en todo lo que se construya; de dotarnos de unos servicios básicos y generales; de disponer de los accesos razonables y del freno urgente al desorden insostenible y degradante. ¿Se estará entendiendo todo ello?”

