Después de varias legislaturas de espera, finalmente el pasado mes de julio se aprobó en las Cortes Generales una nueva ley sobre financiación de los partidos políticos.
Pienso que ha pasado muy desapercibida la aprobación de esta norma, más aún si tenemos en cuenta el impacto que han tenido en España los casos de corrupción asociados a las organizaciones políticas.
Veinte años después de que se aprobase la ley orgánica 3/1987, de 2 de julio, sobre financiación de los partidos políticos, esta nueva normativa viene a cubrir los vacíos existentes a lo largo de estos años, preservando la financiación pública y reforzando el papel de los partidos políticos dentro del sistema constitucional.
La necesidad de aprobar una nueva ley de financiación formaba parte de los discursos y programas del PP y del PSOE en las diferentes campañas electorales, pero no ha sido hasta el 2007 bajo gobierno socialista e impulso del Grupo Parlamentario de Esquerra Republicana de Catalunya y del Grupo Parlamentario Socialista cuando se ha consensuado esta nueva legislación en materia de financiación de los partidos políticos.
Esperemos que con este nuevo instrumento se haga más transparente la financiación de las organizaciones políticas.


